GUERRA DE LOS SUPREMOS (
1839 – 1841)
Tuvo su origen en
San Juan de Pasto, el 30 de junio de 1839, cuando varios sacerdotes que se
oponían a la orden del Congreso de disolver los conventos con menos de ocho
frailes, pese a que esta orden contaba con el apoyo del arzobispo de Bogotá. El
alzamiento, aunque fue sofocado temporalmente dos meses después, en la Batalla
de Buesaco, se recrudeció cuando varios caudillos regionales que pretendían
reivindicaciones políticas y económicas, se alzaron contra el gobierno central.
En julio de 1840, al poco tiempo de haber aceptado José María Obando someterse
al gobierno de José Ignacio de Márquez para ser juzgado por el asesinato de
Antonio José de Sucre en 1828, escapase de la cárcel e inició un alzamiento
tras alegar falta de garantías procesales. La rebelión de este caudillo, máximo
jefe del partido santanderista, fue aprovechada por otros dirigentes
antigobiernistas para generalizar la guerra.
Estos caudillos fueron: Reyes Patria en Tunja, Juan A. Gutiérrez en Cartagena de Indias, Salvador Córdoba en Antioquia, José María Vesga en Mariquita (Tolima), Manuel González en El Socorro, y Francisco Carmona en Santa Marta. Cada uno se denominaba Comandante Supremo de su propio ejército, de ahí el nombre de "Guerra de los Supremos".
La guerra, que principalmente buscaba reubicar a los generales santanderistas en la distribución del poder, no contó con una dirección única, lo que permitió su derrota en 1841.

La guerra civil de 1840, llamada la Guerra de los Supremos, trajo más desgracia y miseria a la economía y desarrollo del puerto cartagenero. La guerra afecto drásticamente las rutas comerciales que permitían la llegada de mercancías a la ciudad, con lo que se impedía la principal función del puerto, lo que se consiguió aumentar la difícil situación por la que venía pasando.
En esta contienda Cartagena no tuvo un buen puesto en la guerra a causa de que sus “líderes” carecían de un mando unificado, y fueron fácilmente derrotados por los generales Tomás Cipriano de Mosquera y Pedro Herrán.
El azote de la guerra toco a Cartagena, que por un tiempo estuvo en el poder de la fuerza que iba en contra del gobierno, y en octubre de 1841 se hallaba bajo el nuevo control de la facción constitucional, en peligro por ser atacada por la flotilla rebelde que, desde el Golfo de Morrosquillo, se presentaba para atacar a Cartagena al mando del teniente José Antonio Padilla, Veterano de Maracaibo, hermano del almirante y quien estuvo integrado a la marina desde 1833.
La pésima estrategia de las tropas insurrectas, y la mala disposición del gobierno sumiría a Cartagena en una miseria económica, evitando la entrada de exportaciones e importaciones, frente a esto el gobierno Británico trataría de aprovechar esta situación de desorden público, y el 19 de Noviembre de 1841, el gobierno Británico apoyado por las tropas gubernamentales, produjo un encuentro que fue decisivo en la Bahía de Cispatá, produciendo 59 muertos, 23 heridos, y cerca de 200 prisioneros, causando una gran revuelta entre la población civil cartagenera, lo que llevaría al general Tomas Cipriano de Mosquera suprimir lo que quedaba de la marina.
Protagonistas: José Ignacio Márquez y sus reformas en contra de un movimiento bajo las banderas de la federación que agrupó frailes, fanáticos, guerrilleros, indios, militares autoritarios y latifundistas. José María Obando, uno de los jefes regionales o también llamados supremos.
Razón de la guerra: Ciertas medidas intentaban suprimir la existencia de conventos menores en las provincias del sur del país. Fue tanta la proliferación del poder regional, que a través de distintas regiones, aquel movimiento que empezó ante la defensa de los conventos menores, se le sumo el surgimiento de jefes locales que empezaron a ser conocidos como los supremos.
Consecuencias: Derrota de los poderes regionales al no poder cohesionarse en contra del poder central.
La iniciaron
terratenientes conservadores caucanos opuestos a las reformas liberales de
mitad del siglo XIX. En mayo de 1851 los rebeldes se pronunciaron en Patía y Timbo;
Vino luego el intento de toma de San Juan de Pasto por Julio Arboleda y su
posterior derrota. Otros levantamientos sucedieron en Antioquia, Sogamoso,
Mariquita, Guatavita y El Guamo. El gobierno liberal, en rápida campaña,
derrotó la insurrección el mismo año.

Razón de la guerra: La guerra se constituyó como un levantamiento conservador, dentro de un grupo de entre los que se encontraban especialmente propietarios de mano de obra esclava de departamentos como el de Cauca, Antioquia, Chocó y Barbacoas. Este fue un movimiento reaccionario en contra de las medidas liberales que proponían una reforma agraria en la que se encontraba incluso, la abolición de la esclavitud como una de sus medidas.
Otros datos: Muchas de las medidas aquí adoptas contra la esclavitud ya
habían sido promulgas antes (Ley 21 de julio de 1821 que decreto la libertad de
vientres y la trata de esclavos al exterior), aunque nunca llegaron a ponerse
en práctica. Es a partir de este momento que empiezan a formularse las
doctrinas liberales como las del Laissez faire, que constituye para el autor
Álvaro Tirado Mejía un punto de quiebre en la historia que cabe rescatar, pues
el cambio político trajo consigo a su vez, cambios en la economía que
modificaron las condiciones presentes del momento. Promulgación de la Ley 30 de
1851 que propuso dar libre circulación de la propiedad territorial. Ley 21 de
mayo de 1851 que abolió la esclavitud.
Consecuencias: La implantación de una serie de reformas que mejoraron las condiciones para del sistema económico presente y las bases para su inserción al mercado mundial.
GUERRA CIVIL DE (1854)
![]() |
| Jose Maria Melo |
Tras el golpe de estado del 17 de abril de 1854
contra el presidente José María Obando, el general José María Melo permaneció
en el poder ocho meses, pues el 4 de diciembre del mismo año una alianza
militar de “Gólgota” (una facción del Partido Liberal Colombiano) y de pertenecientes al
Partido Conservador Colombiano entró victoriosa a Bogotá, tras derrotar al
ejército melista y sus aliados, los liberales “draconianos” y artesanos.
Estos últimos
presentaron resistencia tenaz durante el asalto final a la capital, razón por
la cual el partido vencedor desterró a centenares de artesanos al río Chagres
en Panamá.
Protagonistas y razón de la guerra: Los liberales, quienes tras una
escisión se dividían entre Gólgotas (defensores del librecambio) y los
Draconianos (quienes encarnaban las pretensiones manufactureras y artesanas a
favor de un proteccionismo aduanero).
Hechos: Con el apoyo de artesanos, manufactureros y los conservadores agraristas, José María Melo consiguío dar una dictadura que duro desde el 17 de Abril de 1854 al 4 de Diciembre de 1854.
Consecuencias: La imposición de medidas librecambistas en la República.
![]() |
| Tomás Cipriano de Mosquera |
Única guerra
civil en la cual el triunfador fue el lado insurrecto. Comenzó en el actual
Departamento de Santander y se extendió al Cauca cuando los liberales tomaron las
armas contra el gobierno nacional presidido por el conservador Mariano Ospina
Rodríguez. Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador del Cauca y
que había proclamado los “Estados Unidos de la Nueva Granada”, aunque derrotado
al principio fue apoyado por los liberales radicales y llegó triunfante a
Bogotá; tomó el poder e impuso la Constitución de 1863 (o Constitución de
Rionegro por el lugar en donde se redactó, Rionegro, Antioquia) de carácter
marcadamente federalista.
Protagonistas: El gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez y el partido liberal defensor del federalismo (en los que podemos encontrar al general Mosquera)
Razón de la
guerra: Se argumentó que
los conservadores y el presidente Ospina Rodríguez llevaban una serie de
reformas en contra del federalismo, razón por la que los jefes liberales
encabezados por el general Tomas Cipriano de Mosquera atacaron y entraron
victoriosos a la capital, afirmando el poderío de los poderes regionales en
contra del poder centralizado.
Otros Datos: Decreto del 9 de septiembre de 1861
sobre la desamortización de bienes de manos muertas que atacaban principalmente
los intereses de la iglesia.
Consecuencias: esta revolución condujo a la convención
de Rionegro que organizo el Estado en forma federal, además de la
desamortización de los bienes de manos muertas que estaban principalmente bajo
los poderes eclesiásticos.
GUERRA CIVIL (1876 – 1877)
Se puede considerar que esta guerra
marca en un sentido general una batalla por la formación de ideales en las
instituciones educativas, aún por formalizar, para formar a la gente. Se debate
qué institución (ya sea religiosa o el Estado mismo) determina quiénes deben
encargarse de la educación e impartirla, puesto que se evidencia cómo la
iglesia juega un papel extremadamente importante en este conflicto.
Los conservadores se sublevaron en julio de 1876 contra el gobierno radical de Aquileo Parra para detener la educación laica (o "neutra" como se la llamó en la
época) y demás medidas anticatólicas. Esta guerra permitió la unidad pasajera
entre las facciones radical e independiente al seno del Partido
Liberal Colombiano.
Julián Trujillo triunfó en la batalla de Los Chancos (Estado
Soberano del Cauca) y en Antioquia y aseguró la presidencia para los independientes entre 1878 y 1880, con lo cual abrió las puertas a la Regeneración de Rafael Núñez.
GUERRA CIVIL (1884 – 1885)
Los liberales
radicales del Estado Soberano de Santander entraron en inconformidad por las políticas cada vez más
centralistas del gobierno de la República, presidido por
Rafael y su proyecto de "Regeneración". Dicha inconformidad
degeneró en una declaración de guerra que pronto fue adoptada por los demás
estados con gobiernos liberales. Si bien varios líderes radicales estaban en
desacuerdo con un conflicto armado, sus temores fueron vencidos dada su oposición
al presidente Núñez y las perspectivas de victoria que generaba la guerra en un
comienzo. Pronto los estados conservadores se involucraron en defensa de Núñez.
También lo apoyaron facciones moderadas del liberalismo. El 17 de julio de 1885 se libró una de las batallas más famosas de la guerra, la de La Humareda, que, aunque dio el triunfo
definitivo a los radicales, propició la muerte de varios de sus principales
dirigentes. A ello se unieron las derrotas de los rebeldes en los estados de Tolima, Cauca, Panamá y Boyacá. Finalmente los liberales insurrectos se rindieron, en
noviembre de 1885 El triunfo de las fuerzas gobiernistas fue aprovechado por el
presidente Núñez para anunciar el fin de la validez de la
Constitución, inspirada en el
radicalismo liberal. A continuación se emprendió una profunda reforma
constitucional que concluyó en la proclamación de una
nueva, en 1886.
GUERRA CIVIL (1895)
La inició el sector guerrerista del Partido
Liberal Colombiano en Bogotá, en enero de 1895, con un fracasado intento de golpe de estado contra el presidente Miguel Antonio Caro. Luego se quiso convertir en un
levantamiento general, que tampoco contó con suerte pues se vio reducido a
rebeliones de poca significación en algunos departamentos, a las cuales derrotó fácilmente el gobierno conservador en sólo 60 días de combates
centrados en Cundinamarca y Santander. El 19 de febrero se organizó un ejército de 1.500 hombres al
mando de Rafael Reyes, el 15 de marzo derrotó a 2.500 rebeldes (colombianos y
venezolanos) al mando del general José María Ruiz en Enciso, resultando 200 gubernamentales y 300
rebeldes muertos más un gran número de prisioneros de los segundos. Poco
después Reyes sorprendió a una columna de 2.000 liberales en el Capitanejo y la destrozó.20 21
Un centro de jefes liberales de la
capital, encabezado por el ex presidente Santos Acosta, había convenido el 23
de enero de aquel año como santo y seña para el estallido de la revolución,
pero tan astensible y permeable pretexto fue detectado por Enrique de Narváez,
director general de comunicación del gobierno, regenerándolo a raíz del deceso
del presidente Rafael Núñez. Dos días antes, el 21 de enero, comenzó la represión oficial con la detención
del general Acosta y de los jefes comprometidos en el alzamiento. Aquella fecha
anunciada y su represión, fueron perfeccionadas con la traición, el espionaje y
la delación.
GUERRA DE LOS MIL DIAS (1899 – 1902)
Fue el intento del liberalismo radical
por recuperar el poder. Salvo al principio, no involucró grandes ejércitos.
Este largo enfrentamiento irregular
desgastó a los liberales en una lucha de pequeñas partidas, con excepción de Panamá, único lugar en donde triunfaron. La guerra civil terminó en una especie de empate acordado en
los tratados de Chinácota, Neerlandia y Wisconsin.
Consecuencia de esta guerra civil fue el derrocamiento de Manuel
Antonio San Clemente (1900) y el ascenso de José Manuel Marroquín, la separación de Panamá, y la elección de Rafael Reyes en 1904 quien llevó al poder a los conservadores y a
un sector liberal.













