Surgieron dos formas de pensar entre los
criollos independentistas, relacionadas con la manera en que se debía gobernar
y conformar la nueva nación: el federalismo y el centralismo. 1810 y 1816,
conocido como la Patria Boba, debido a que las discusiones entre los criollos y
sus posteriores enfrentamientos, generaron pérdida de tiempo, dinero y
esfuerzos que pusieron en riesgo la Declaración de Independencia.
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| Antonio Nariño |
El centralismo es el sistema de
organización estatal cuyas decisiones de gobierno son únicas y emanan de un
mismo centro
Características:
● Una sola autoridad acapara todo el poder.
● No existen organismos especiales que regulan en
sus terrenos.
● Estricta disciplina de partido, subordinación
de la minoría a la mayoría.
¿Por qué?
● La necesidad que tienen los estados de dar
servicios a sus ciudadanos que económicamente los territorios federados por sí
solos no pueden por falta de fondos.
● La necesidad de grandes cantidades de
inversiones que exigen un gran porcentaje de recursos, materiales económicos y
humanos que colapsarían los territorios federados.
● La necesidad de hacer
una planificación central.
El federalismo es
una doctrina política que busca de una entidad política u organización esté
formada por distintos organismos.
Características
● El
federalismo está constituido por la división de poderes sobre la base
geográfica de cada territorio.
● En un
sistema federal existe tanto un gobierno central como unidades de gobierno
inferiores al central.
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| Camilo Torres |
● Se ha
establecido en la mayor parte de los países independientes.
¿Por qué?
● La
necesidad de un sistema político en el cual las funciones del gobierno están
repartidas entre un poder central y un grupo de estados asociados.
● La
necesidad de conservar una cierta autonomía.
● Querían
asociarse delegando algunas libertades o poderes propios a otro organismo
superior.
Estas dos corrientes de pensamiento
dieron origen a un enfrentamiento militar entre los mismos criollos, lo que
permitió que los españoles, bajo el mando de Pablo Morillo, reconquistaran el
territorio entre 1815 y 1816.
A mediados del siglo XIX comenzaron a
estructurarse en la Nueva Granada los partidos políticos. El 27 de noviembre de 1811 se creó la Federación de las Provincias Unidas de la
Nueva Granada, participando en el acto fundacional
las provincias de Antioquia, Cartagena, Pamplona, Neiva y Tunja. Debido
al carácter centralista de la constitución de Cundinamarca (nombre que recibió
la Provincia de
Santa Fe de Bogotá), los federalistas eran
recelosos de la unión de este Estado a la Federación. Este recelo generó una división entre
dos bandos: los centralistas (liderados por Antonio Nariño y que controlaban el gobierno de Cundinamarca) y federalistas, liderados
desde Tunja por Camilo Torres en calidad de Presidente del Congreso de las Provincias Unidas.
El partido de la independencia tuvo la
desgracia de dividirse cuando más necesitaba la unión. La forma del gobierno
que debía darse al país fue la causa de la discordia. Quisieron unos la
federación, otros el centralismo; y después de tres siglos de paz esta fatal
contienda hizo correr por la primera vez la sangre entre hermanos, y dio un
golpe funesto a la causa de la independencia y de la república. Estos partidos
eran igualmente patriotas y sinceros; y la historia imparcial vacilará antes de
decidir cuál de los dos tenía de su lado la razón. Presidían al primero hombres
doctos, entusiasmados con las teorías; y encabezaba al segundo un hombre de
genio y de mundo, que atendía más a los hechos que a los libros. Este, menos
preocupado que sus antagonistas, era, por lo mismo, más tolerante, y había
logrado que le mirasen con menos repugnancia los que temían la independencia;
hacíanle de esto un cargo grave sus contrarios, como si la conciliación de los
ánimos no fuera, en circunstancias como aquellas, el mayor de los bienes.
Empezar por discordias y guerras aquella era
de imponderable ventura que los independientes prometían, era arruinar las
esperanzas que se habían hecho nacer, y los enemigos de la independencia
explotaron esta rica mina de descrédito para la causa de la república. El
ejército español triunfó de un pueblo dividido, y la cuchilla de los vencedores
ahogó en sangre la fatal dispute.
La crueldad de los pacificadores, y
más aun la insolente brutalidad con que trataron a los pueblos, disipó las
ideas equivocadas acerca del gobierno paternal de los reyes, que las gentes
sencillas conservaban; y realizó los anuncios de los patriotas. El partido de
la independencia cobró fuerzas y creció con notable vigor, hasta triunfar
definitivamente de sus adversarios .
El éxito feliz de las armas de la
independencia y de la república en todo el continente hispanoamericano; la
muerte o expulsión de los jefes capaces de encabezar el partido y de tracer
frente a los ilustres guerreros de la independencia; el reconocimiento de ésta
por parte de los Estados Unidos y de la Inglaterra; la impotencia de la España
para recobrar estos países, impotencia que había venido a ser notoria para
todos; y el desengaño que los pacificadores habían procurado hicieron que el
partido adverso a la independencia se reconociese vencido, y se sometiese con
la más completa y patente resignación; conducta que debió granjear a ese
numeroso partido pasivo, más consideración y miramiento que los que se les
dispensaron. Era muy natural que por mucho tiempo se mantuviese vivo el enojo
contra los hombres sanguinarios y perversos que tántos estragos y desolación
causaron en el país; pero esos ya habían muerto, habían salido de la república,
o por medio de alguna traición habían logrado mezclarse entre sus vencedores; la
parte mansa y sincera del partido solo merecía compasión por su error.
FUENTES CONSULTADAS


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